domingo, 5 de noviembre de 2017

Ya van 10, ¿Lo celebramos?

Buenas noches desde el rincón en el que escribo.

Pues sí, como pone en el título ya van diez, me refiero a concursos en los que he resultado finalista. En esta ocasión la alegría vuelve a ser doble pues mi hermano repite y compartiremos una nueva antología. En esta ocasión el concurso era el I certamen de Fantasía y Ciencia Ficción de Editorial Donbuk, aquí os dejo la portada del mismo:


El relato os lo dejo a continuación, lleva por título: Andrómeda Quick Asylum y es de corte futurista, dice así:

Ptolomeo contemplaba las vistas desde el gran ventanal de su habitación. Estaba cautivado por tanta belleza. LaBelle, su esposa lo observaba desde el lecho conyugal. Ambos estaban completamente desnudos pues acababan de hacer el amor. El brazo derecho de él, cubierto de cobalto y níquel brilló cuando la luz de una de las estrellas fugaces que surcaban el infinito incidió sobre este. Con la mano izquierda saboreaba el ambarino líquido que eones atrás fuera llamado whisky. Los cubitos de hielo tintinearon cuando dejó el vaso en una de las repisas vacías que se encontraban en la pared más cercana a donde se encontraba. Llevaban menos de cinco horas en aquel que era su nuevo hogar y aún no habían podido sacar nada de los embalajes en los que se encontraba sus pertenencias. Aunque se encontraba de espaldas a su mujer esta podía ver el ceño fruncido que se adivinaba en la cara de él.

—¿Qué es lo que te preocupa amado mío? —le preguntó poniéndose en pie y acercándose a él por la espalda.

—¿Por qué me ha de preocupar algo? —dijo él sin retirar su mirada de las estrellas.

—Te conozco —prosiguió LaBelle— y sé que algo te atormenta, llevas ausente desde que entramos en este lugar. Tanto es así que ni siquiera en la cama has sido capaz de evadirte de tus problemas, sean estos cuales sean y eso no te había ocurrido nunca —le abrazó por la cintura y le dio un beso en su musculada espalda, pudo comprobar que aún estaba sudada y el sabor salado que desprendía le recordaba lo mucho que le amaba.

—¿Acaso no he cumplido como de costumbre?

—No tengo queja eso es cierto —se pegó más a su cuerpo, sus enormes y preciosos senos se aplastaron contra él— pero ciertamente hoy no has estado como siempre.

Se giró y la miró a los ojos azules. No podía decir eso de mucha gente pues en sus casi dos metros de estatura eran pocos los que podían hacerlo, uno de esas pocas personas que podían mirarlo sin tener que levantar la vista era su esposa. Le acarició cariñosamente una de las mejillas con su dedo índice, como si quisiera limpiarle una lágrima inexistente. Luego le beso apasionadamente en la boca, beso al que ella se unió. Cuando además de compartir saliva sus lenguas entraron en contacto la mano de ella se dirigió al pene de él pero este se apresuró a apartarla y se separó un poco.

—¿Qué te ocurre Ptolomeo? Es la primera vez en tu vida que rehúsas el contacto sexual conmigo, ¿acaso amas a otra? ¿Ya no te atraigo? —le preguntó ella y no pudo evitar que sus ojos se anegaran de agua.

—No es eso —le contestó él tomando de nuevo el vaso de la repisa— ¿dónde iba a encontrar a una mujer como tú? Lo tienes todo mi amor, eres una mujer inteligente, fuerte, valiente, fiel, atractiva y muy sexy, cualquier hombre daría su vida con tal de poder verte así como yo te veo ahora, imagina lo que harían por poder mantener una relación contigo.

—Entonces, ¿qué es lo que te ocurre?

Él caminó un par de pasos y se detuvo, le dio un largo trago al vaso y saboreó el amargo néctar unos segundos en su boca, luego se giró de nuevo a LaBelle y la contempló unos segundos. Ciertamente era una mujer muy bella. Además de ser tan alta como él y tener unos ojos azules preciosos tenía una melena rubia y rizada a lo afro, un escultural cuerpo de ébano con una excelente figura de grandes y turgentes senos y unas largas piernas. Era un hombre tan afortunado por compartir su vida con ella. Suspiró y se sentó sobre la cama.

—¿Nunca te has preguntado por qué nos destinaron a este lugar? —le preguntó, ya no quería guardar su dolor para él nunca más.

—Es un ascenso —le contestó ella mientras caminaba hacia su marido contoneando sus caderas—, tu premio por la defensa que hiciste de la Tierra, en aquella batalla contra los alienígenas perdiste tu brazo y casi la vida, pero conservaste el planeta. Eres el héroe de todos los humanos.

—¿Eso te contaron? —prosiguió él sin poder contener ya las lágrimas— ¿Esa fue la mentira que te contaron para que me siguieras?

—Te habría seguido al infierno si fuera necesario, eres mi esposo y te amo.

—Entonces abre tus ojos mi amor. Esto no es un ascenso, si fuera así estaríamos en la Luna, como todos los supervivientes de aquel ataque. No soy un héroe, soy un villano. El planeta sobrevivió, es cierto, pero es yermo e inhabitable. Es solo una bola de piedra sin vida, uno más de los muchos meteoritos que pululan por el universo, y es culpa mía. Nunca debí lanzar aquellos misiles. Pasarán milenios antes de que ese planeta pueda volver a engendrar vida si es que lo hace alguna vez. Y todo por mi culpa.

—No tuviste más opción que hacerlo.

—¿No la tuve? —apuró el contenido de un trago y empezó a vestirse con su uniforme de gala —No sabes dónde estamos, ¿verdad LaBelle?

—En Andrómeda Quick Asylum, un hospital flotante.

—Es un frenopático, pero es algo más y peor, es una cárcel donde se encuentran los criminales más peligrosos y los enfermos terminales. Es el estercolero al que envían a todos aquellos que no quieren tener cerca, ni de la Luna ni de la Tierra. El lugar al que mandan a todos los que les molestan o los que no comulgan con sus ideas. En otra época a este lugar se le hubiera denominado «campo de concentración» o «de exterminio» —esto último lo dijo con un énfasis especial en la palabra exterminio—. ¡Nos han desterrado!

—¡No digas eso! —pudo decir antes de que empezara a llorar desconsoladamente.

Él se acercó a ella y le dio un casto beso en la frente justo antes de rozar en una cariñosa caricia uno de las aureolas de ella y su pezón.

—Vístete, no tardaran en venir a buscarnos mi amor, no estaría bien visto que te encontraran tal y como tu madre te trajo al mundo.

Dejó el vaso sobre la repisa de nuevo y se caló la boina azul con la que se tocaría la cabeza. Luego contempló su imagen en el espejo, las cuatro estrellas de su cuello, indicativo de su rango, brillaban con un destello propio. Las diversas medallas en su pecho le recordaban un pasado glorioso. Y la bandera de su brazo, una bandera de un país que hacía siglos que dejó de existir, como el resto de lo que alguna vez fue su planeta, la bandera de las barras y estrellas. Empezó a ponerse sus guates, no le gustaba que los desconocidos vieran su brazo biónico. Se giró hacia la cama donde se encontraba su mujer y la observó mientras se vestía. Se colocó bien el nudo de la corbata y se puso la casaca verde. Luego fue hasta donde se encontraba su esposa y le ayudó a acabar de vestirse. Cuando le ceñía la corbata le dio un beso en los labios, fue un beso largo y probablemente el más amoroso que nunca hasta ese momento le diera. En el mismo momento que sus labios se separaron alguien llamó a la puerta de su alcoba.

«¡Adelante!» dijo autoritariamente girándose a la puerta para ver quién llamaba. Dos hombres uniformados atravesaron el umbral y se cuadraron ante él. Pero no pudieron ocultar los objetos que portaban. Uno de ellos sostenía una camisa de fuerza de un tamaño considerable, el otro unas esposas. «¡NO ME DEJARÉ ATRAPAR!» gritó mientras desenvainaba su pistola  láser y disparaba sin apuntar. Los dos hombres se separaron y el tiro no les impacto y Ptolomeo salió corriendo por la puerta abierta. LaBelle cogía la bata blanca que había caído al suelo mientras hacía el amor con su marido y empezó a ponérsela.

—Doctora ¿se encuentra bien?, ¿le ha hecho algo ese hombre? —le preguntó uno de los hombre reincorporándose y poniéndose de pie.

—¿Qué podría hacerme? Es mi esposo.

—Cierto doctora LaBelle, pero también es un enfermo, vive en un mundo de fantasía en el que se cree un general o no sé qué.

—Sé lo que le ocurre, además de su mujer soy su psiquiatra, pero nunca pensé que estuviera tan mal.

—¿Qué quiere decir? —le preguntó el otro hombre mientras comprobaba por el ventanal como un caza se alejaba a toda velocidad.

—Ya no cree la mentira que le contamos de que era un héroe, ya empieza a saber la verdad, ¿Cuánto tardará en descubrir que yo fui quien le traicionó enviándolo aquí?

Y sin decir nada más se acercó a los dos hombres que había junto a ella y los empezó a acariciar mientras los desnudaba, ellos, le acariciaban también a ella y la besaban en el cuello. «¿Cómo pudo darse cuenta que esto era un destierro para él?» se dijo.

Espero os guste, es todo por hoy, nos vemos en "Mi Rincón de Escribir". Nos leemos.

domingo, 22 de octubre de 2017

Esta vez no pudo ser

Buenas noches desde el rincón en el que escribo.

Así como normalmente anuncio que un relato mío a resultado finalista en algún certamen literario y en muchas ocasiones la alegría es doble pues también mi hermano resulta finalista en esta ocasión no ha sido así, no por parte de él que ha vuelto a resultar finalista en un concurso de relatos de terror, he sido yo el que no lo he sido. Pero no me arrepiento de mi trabajo. Cierto que eran unos relatos arriesgados pues no eran de terror al uso, pero precisamente por eso estoy orgulloso de ellos y quiero compartirlos con vosotros. En el concurso participé con dos relatos pero escribí tres. Aquí os dejo los tres para que los disfrutéis, o no.

El primero se titula "Huelo tu miedo" y dice así:

Estás muerta de miedo. Lo veo reflejado en tus ojos. Lo huelo en el ambiente enrarecido de tu habitación. Tú ni siquiera sabes que estoy aquí pero te veo, estoy cerca, muy cerca, más de lo que imaginas. Puedo ver a través de tus ojos, esos que te consumen del miedo. Encima de tu mesita de noche se encuentran varias jeringuillas con sus agujas aún sangrantes, la mayoría ya secas, pero algunas todavía frescas. Al igual que el polvo blanco cortado en forma de rayas sobre tu mesita, los que están junto a la botella de wishky barato y el canuto de aluminio. ¿Cuántas te has soplado esta noche? ¿Tres? ¿Cuatro?
Y el cuerpo desnudo que descansa junto a ti en la cama, seguro que no sabes ni a quien pertenece. Tan solo te ha servido para que caliente el tuyo y te pague esos caros vicios que tienes. Una lágrima rueda por tu mejilla. ¿Es el miedo el que te hace llorar o la consciencia repentina de la realidad? Te estás muriendo y lo sabes, lo hueles en el ambiente enrarecido de tu habitación. Veo el miedo reflejado en tus ojos porque estoy muy cerca. Demasiado cerca. Soy tu consciencia. Te mueres por tu mala vida. Pero tu alma no descansará en paz, lo sabes, solo tienes veinte años. Caes al suelo. Tu corazón se paró, tu cuerpo desnudo, antaño hermoso, se descoyunta al caer contra el suelo. Te mueres, lo huelo.

El segundo lleva por título "Frío", es este:

Mi cuerpo está aterido de frío. Pero en realidad no sé si es el frío o el miedo. Noto su aliento pútrido en mi pescuezo. Ha acabado con todo el grupo que me acompañaba en el campamento y ya solo falto yo así que sé que soy su próxima víctima. He visto como partía en dos a un titán de más de dos metros que hacía las veces de traductor. Como devoraba a una científica mientras esta aún estaba viva. Sus gritos eran ensordecedores, un espectáculo dantesco. También he visto como acababa con un oso polar con sus propias manos y sin recibir ni un solo rasguño. Y ahora yo soy el siguiente.
Soy el cobarde que se escondió en el almacén cuando todo empezó pero esto ha sido peor. He presenciado todo y ahora soy un blanco más fácil. Me he orinado y cagado encima y el frío me está matando. ¿O será el miedo?
Ya se acerca. Me ha visto y lo que es peor, yo lo veo a él. No puedo escapar, al refugiarme aquí he cavado mi propia tumba. Se acerca. Tiene sangre seca en su pechera pero le llega hasta la rodillas, y sus uñas, aunque en realidad son garras, gotean algo que debe ser una mezcla de sangre, sesos y algún otro fluido corporal. Avanza, estoy perdido. Me devorará, no quiero morir. Tardo en darme cuenta de que lo que estoy mirando es un espejo y el monstruo soy yo.

Y por último y no por ello menos importante, "Francotirador":

Agazapado en mi rincón del campanario que es el lugar más alto del pueblo en el que nos encontramos. En realidad sería más correcto decir que estaba estirado cuan largo era, mi mano derecha, enfundada en un mitón acolchado cerca del gatillo, de hecho, el dedo índice lo está acariciando. Mi ojo derecho en la mira telescópica, (que en realidad es mucho más, contiene un sensor de movimiento, imagen térmica para poder detectar personas incluso de noche, medidor de distancia y un amplificador de luz para poder ver como si fuera de día en las peores condiciones climáticas y lumínicas imaginables), oteando el horizonte para evitar emboscadas no deseadas. De momento todo resta en calma, demasiada calma diría yo para encontrarnos en mitad de una zona conflictiva como esta.
Nuestro teniente está hablando con los nativos, esos asquerosos están explicando un montón de patrañas, inventadas por supuesto, acerca de un monstruo que vendría del otro extremo del mundo para aniquilar a su pueblo, según parece es una antigua leyenda que se ha ido transmitiendo de padres a hijos de forma oral desde hace cientos, tal vez miles de años. Lo escucho todo por la radio que llevo colgada de mi cinturón. Pretenden asustarnos para que nos vayamos, solo por eso deberíamos exterminarlos a todos. Por mentirnos. Acaban de indicarnos que el monstruo llegó la noche anterior y fingen estar asustados. Nos indican por el lugar que llegó el monstruo pero allí solo están nuestros coches. Ya sabía que mentían.

Eso es todo por hoy, nos vemos en "Mi Rincón de Escribir", nos leemos.

jueves, 19 de octubre de 2017

Otra vez más, finalistas

Buenas noches desde el rincón en el que escribo.

Hoy quería compartir con vosotros una noticia. Nuevamente he resultado finalista en un concurso literario y nuevamente la alegría es doble pues mi hermano también lo ha sido. En esta ocasión ha sido en el IV Concurso Sensaciones y sentidos de relatos eróticos de Diversidad Literaria. Aquí os comparto la portada:


Pero también os dejo el relato por si queréis leerlo, no es extremadamente largo, se titula "Orgasmo" y dice así:

Sus manos se movían rápido acariciando su sexo húmedo, buscando el mayor placer posible, frotando con la palma de su mano el clítoris. Un gemido quedo se escucha en la alcoba justo cuando alcanza el orgasmo. Mientras se recuesta de nuevo sobre la cama contempla la foto de su esposo sobre la mesita. Lo echa tanto de menos. Siempre se toca pensando en él.

Espero os guste, es todo por hoy, nos vemos en "Mi rincón de escribir". Nos leemos.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Relatos finalistas

Buenas noches desde el rincón en el que escribo.

Tenía pendiente de compartir con vosotros dos relatos finalistas de dos concursos de los que ya he anunciado y compartido portadas con vosotros, así que aquí los dejo.

El primero de ellos lleva por título: "Eres mi amanecer" es el que aparece en Escritores al Alba, antología del concurso de diversidad literaria, dice así:

Así como en el horizonte se besan el cielo y el mar y en el amanecer la noche y el día en mis sueños, tu boca y la mía.

El segundo que tenía que compartir es el del certamen literario de Donbuk editorial de microrrelatos que forma parte de la antología Predestinados y el relato lleva por título "Ya no tiemblo", aquí el relato:

El cañón de la pistola aún humeaba en sus manos. Acababa de matar al cabrón que la había violado hacía tan solo unos minutos. Ella había opuesto toda la resistencia que podía para evitar que lo hiciera pero le faltaba fuerza. Su cuerpo era ahora un mapa de hematomas, golpes y cardenales, que unido a su maquillaje corrido y a los tatuajes que decoraban su piel le daban un aspecto entre siniestro y macabro. Su cuerpo había temblado cuando se le abalanzó encima, cuando la poseyó brutalmente y cuando eyaculó dentro de ella. Pero ahora ya no temblaba. ¡Ya no!

Para este último concurso escribí dos relatos más que pronto compartiré con vosotros para que juzguéis vosotros mismos si el resultado hubiera sido el mismo, hasta entonces, nos vemos en "Mi Rincón de Escribir", nos leemos.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Portada que faltaba, y algún relato

Buenas noches desde el Rincón en el que escribo.

Quería aprovechar para compartiros la portada que me quedaba pendiente que por fin ya la tengo. Era la que pertenecía a la antología del concurso "Escritores viajeros" de la editorial Ojos Verdes. Aquí la portada:


También quería aprovechar la ocasión para compartir algunos relatos, uno de ellos es el que aparece en esta antología, se titula "El viaje de mi vida" y dice así:

Había decidido que aquel fuera el viaje de mi vida aunque no iba a estar solo. Decidí que nada más salir de casa al primer lugar que iría sería a Venecia, a surcar los canales en góndola. Luego pasaría por Egipto a tomar el sol a los pies de las pirámides o la esfinge. Después me perdería en la ciudad de Petra y proseguiría el viaje a la India, China o Japón. Nunca antes en mi vida había salido de mi pueblo así que si tenía que preparar un viaje tenía que hacerlo a lo grande.

Pero luego cambié de opinión. Un crucero por el Caribe para empezar. Paisajes de playas cristalinas, paraísos terrenales y maravillosos acuarios naturales. Y como colofón un paseo por las civilizaciones precolombinas. Conocería todo de la cultura Maya y Azteca y antes de regresar a casa visitaría Macchu Picchu y todo lo que pueda recordar a los Incas. Yo nunca he estado allí pero me han dicho que es el lugar más hermoso del mundo. Si tienes suerte incluso puedes ver a las llamas pastando a escasos metros de ti. ¿Cómo pudieron los hombres del pasado construir tales maravillas con la escasez de tecnología? Hoy día sería fácil pero entonces. Uff.

Aunque si nunca he salido de casa, ¿Por qué no empezar por las maravillas más cercanas? La obra de Gaudí en Barcelona, la Sagrada Familia o el Parque Güell dicen que son maravillosos. O el nacedero del Urederra en Navarra, hay no son las manos del hombre las que lo preparan todo sino la madre naturaleza la que hace de arquitecta, y  de qué manera. La Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia. Son tantas las cosas por ver y tan poco el tiempo que tengo. Debo planificar bien mi viaje, no hay que olvidar que es el viaje de mi vida.

Por fin ha llegado el día de mi gran viaje, pero no he navegado en góndola, ni he tomado el sol junto a Keops, Kefrén ni Micerinos. Tampoco he recorrido las calles de piedra de Petra. Ni he hecho un crucero, ni he visitado culturas extintas. Tampoco fui a Barcelona o Navarra o Valencia ni a ningún otro punto. El viaje de mi vida lo he hecho dentro de una caja de pino y el destino han sido dos metros cuadrados de nicho en mi pueblo.

En breve compartiré también el resto de relatos finalistas que aún no he compartido, pero eso será en breve, mientras tanto nos vemos en "Mi rincón de escribir". Nos leemos.

domingo, 27 de agosto de 2017

Doblemente finalistas

Buenas noches desde el rincón en el que escribo.

Si en mi última entrada os informaba que nuevamente mi hermano y yo habíamos sido finalistas del II concurso "Escritores viajeros", del que estoy a la espera de tener la portada para compartirla con vosotros, hoy tengo que haceros participes de que nuevamente hemos resultado finalistas, los dos, en dos nuevos concursos, concretamente de:

II concurso de Microrrelatos de Editorial Donbuk, aquí la portada:

A día de hoy se puede conseguir a través de la web de la editorial pero no se durante cuanto tiempo, si no como siempre, yo dispongo de alguno.

El segundo es el II concurso de Microrrelatos "Escritores al alba" de diversidad literaria, aquí la portada:


Como en el caso anterior y hasta donde sé está disponible en la web pero por si acaso también tengo alguno, no mucho como en los casos anteriores, pero alguno sí. 

Próximamente añadiré los relatos de esos certámenes y el que os debo, mientras eso ocurre, nos vemos en "Mi Rincón de Escribir". Nos leemos.

lunes, 7 de agosto de 2017

Nuevamente finalistas y recomendaciones

Buenas noches desde el Rincón en el que escribo.

Como reza el encabezamiento de la entrada nuevamente somos finalistas, mi hermano y yo, de un nuevo concurso, en esta ocasión es el concurso "Escritores viajeros" (creo recordar) de la editorial Ojos Verdes. Cuando tenga la portada y el enlace de compra os lo pondré por aquí para que quien quiera pueda hacerse con uno o varios de esos ejemplares.

Quería aprovechar esta entrada también para hacer publicidad de otros libros que no son míos, sin que sirva de precedente (o sí), no voy a hacer autopromoción.

Los primeros libros que quiero recomendar son, como no podía ser de otra forma, los de mi hermano Pepe Ramos. Hasta la fecha, aunque en breve variará la cosa aumentando esta lista, son los siguientes;

- "Eclipse de sangre" - De Editorial Leibros,
- "La muerte no perdona" - De Editorial Artgerust,
- "Bocados de terror" - De Editorial Artgerust,
- "Tenebrae" - (Pronto a la venta) De Editorial Artgerust,
- "¿Hay alguien aquí?" - De Editorial Egarbook,
- "Asesina de hombres" - De Editorial Egarbook.

Y también quiero recomendar un libro muy ameno titulado:

- "Autocompasión de un tonto con suerte" de José Ramón Vera. 

Todos y cada uno de ellos merecen ser leídos.

Y ya puestos a recomendar, no os perdáis tampoco los tres libros de poemas de Paquita Pedrós, la novela de Mayte Bonilla, Los libros de Feli Ramos y de Feli García, o los de Lisa Aidan o de Sergio Bonavida, todos ellos lecturas interesantes para el verano o cuando se quiera.

Por hoy es todo, nos vemos en "Mi Rincón de Escribir". Nos leemos.

jueves, 27 de julio de 2017

Relato que faltaba compartir.

Buenas noches desde el rincón en el que escribo.

Tenía pendiente con vosotros un relato con el que resulté finalista en un concurso que aparece en la antología HIMENEO de DONBUK editorial. El relato es el siguiente, se titula "PAUSA DE ESTUDIOS" y dice así:

Alba estaba encantada con el compañero que le había tocado para el trabajo final de la asignatura más difícil de la carrera. Había sido un algoritmo quien los había emparejado. De hecho había sido la última práctica que hicieron antes del trabajo. Tenían que diseñar un programa que los emparejara con algún compañero, que los complementara, para hacer el trabajo definitivo. Ella dominaba el tema de programación, pero en el tema hardware flojeaba. Mario, en cambio era un portento en esa materia aunque también era un programador de primera.

Aunque cuando lo vio por primera vez por la puerta de la biblioteca pensó «¿Quién coño es el “friky” que me ha tocado?». Se habían citado por correo electrónico en la biblioteca de la facultada de ingeniería, ella iba vestida con unos pantaloncitos tejanos cortitos y una camiseta blanca, el calor primaveral ya asomaba y se agradecía. Él en cambio llegó vestido todo de negro, con una camiseta de Spiderman y unos pantalones negros. Con unas botas militares y una cazadora de cuero. Sus ojos ocultos tras unas gafas de pasta y su cabello a media melena suelto y alborotado. Pero enseguida congeniaron. No era el bicho raro que todos decían. Era un chico dulce e introvertido que llevaba años preparándose para cumplir su sueño, crear un videojuego en el que se mezclaran sus dos pasiones, los cómics de superhéroes y la música Rock.

Aquel mismo día Alba le contó lo que pensó cuando le vio por primera vez y le pidió que él hiciera lo mismo. «Me he sentido el hombre más afortunado del mundo» ella lo miró extrañada y él prosiguió «Tengo de compañera a la chica más guapa de toda la universidad». Alba se sonrojó. Ella sabía que era guapa, muchos chicos se lo habían dicho, aunque no hacía falta, pues ella los sabía, pero que se lo dijera alguien tan dulce como Mario, porque lo era pese a la coraza de tipo duro que llevaba, provocó que se le subieran los colores.

Todo esto ocurrió el primer día. Habían transcurrido casi dos semanas. Estaban estudiando en casa de Mario, tenían el proyecto muy avanzado pero se habían encontrado con hueso que no podían roer, llevaban horas tratando de resolver unos cálculos y no había manera así que ella propuso hacer una pausa, pedir una pizza y continuar con ello después, con el estómago lleno «siempre he creído que con la panza llena los números salen solos» dijo y ambos rieron. Había mucha complicidad entre ambos. Él marcó desde su teléfono móvil el número de la pizzería local y les dijeron que tardaría aún media hora. Así que decidieron esperarla.

Mario estaba de pie, contemplando a Alba sentada en su silla. Nadie se había sentado antes en su silla salvo él mismo. Sus pantaloncitos cortos y la camiseta de tirantes que llevaba le hacían parecer muy femenina y a la vez le daban un aspecto sexy. Llevaba la melena azabache recogida en dos trenzas, una a cada lado y calzada con unas veraniegas sandalias con una cuña de unos cinco centímetros. Movió su cabeza a los lados mientras llevaba una mano a su nuca. Parecía que le doliera el cuello. Era lógico llevaban horas estudiando. Se acercó a ella por detrás, sus pasos no hicieron ruido sobre el enmoquetado suelo justo cuando ella empezaba a hojear uno de los tebeos que él tenía amontonados sobre el escritorio. Era uno en blanco y negro, clásico y en inglés, una verdadera joya de coleccionista, el número uno de «Los Cuatro Fantásticos». Él puso sus manos grandes y fuertes en los hombros de ella.

—Pareces tensa —le dijo.

—Lo estoy —respondió ella cerrando sus ojos­— llevo horas forzando el cuello y me duelen las cervicales.

Empezó a hacerle un masaje suave. Era un experto. Era evidente que tenía un pinzamiento y como por arte de magia sus manos empezaron a quitárselo, moviéndolas con firmeza pero a la vez con delicadeza. Poco después, y sin darse cuenta, Alba gimió. Tenía sus ojos cerrados, las piernas un poco separadas y las manos sobre su pantaloncito. Desde la privilegiada posición Mario pudo observar como los pezones de ella empezaron a marcarse en su camiseta. El detuvo su masaje unos segundos contemplándolos. Se sintió tentado de llevar sus manos a ellos pero dudó. Alba abrió sus ojos mirándolo desde abajo y con una sonrisa pícara, como leyéndole la mente a él dijo: «¡Vamos, acarícialos!, están así por ti». Él obedeció, llevó sus manos a los senos de ella apretándolos sobre la camiseta de ella. Alba volvió a cerrar sus ojos azules y gimió de nuevo al notar las manos de él jugando con su busto.
Cuándo una de las manos de Mario se coló por el escote de Alba y apretó el pecho izquierdo de ella no pudo evitar soltar un gritito. Sus manos, que hasta ese momento habían estado sobre su propio pantalón acariciándose tímidamente fueron hasta el cuello de él atrayéndolo hasta ella y cuando estuvo cerca le besó en la boca. Sus lenguas se unieron volviéndose una, sus salivas se mezclaron. La mano de él se aferró con más fuerza al seno de ella, notaba el erecto pezón clavándose en la palma de su mano. Así estuvieron muchos segundos, tal vez minutos hasta que él apretó un poco más el pecho de ella y ambos gimieron.

Alba, sin levantarse, hizo girar la silla para quedar de cara a él y llevó sus manos a la correa del pantalón de él. Mario dio un paso atrás. «¿No me dirás que eres virgen aún?» preguntó ella. Él asintió agachando su cabeza y poniéndose como un tomate. Alba se mordió el labio inferior mientras abría sus ojos. Extendió sus brazos, lo agarró de la correa y lo atrajo a sí. «Yo te enseñaré» añadió. Cuando lo tuvo cerca le desabrochó la correa y el botón bajándole la cremallera y luego los pantalones junto con el bóxer. El erecto pene de él casi le golpea en la cara. Estaba duro y grande. Ella llevó su mano derecha a la base del mismo, acarició sus testículos y luego empezó a masturbarlo lentamente mientras acercó sus labios y le dio un beso en la punta del glande.

—Dime que esto no es un sueño —le inquirió Mario.

—No lo es —dijo ella y acto seguido abrió su boca introduciéndose el sexo de él lentamente.

Ahora quien gimió fue Él. Cerrando sus ojos y llevando sus manos a la cabeza de ella. Alba movía su cabeza adelante y atrás, recorriendo con sus labios y su lengua el sexo de él cada vez un poco más rápido haciendo que su saliva lubricara todo el pene de él. Se detuvo un momento para ponerse de pie. Mario la contemplaba completamente excitado y no entendía por qué se había detenido cuando él estaba tan excitado. Ella sonrió y empezó a quitarse la camiseta, se giró y se la sacó por completo mostrándole su espalda desnuda, no llevaba sujetador. Estado de espaldas a él empezó a bajarse los pantaloncillos. Él pudo contemplar primero el tanga de ella y luego el trasero, redondo y firme. Dejo caer el pantalón al suelo y se giró a él. Mario estaba como hipnotizado mirando los senos de ella. Eran grandes, turgentes y firmes, con una aureola oscura y grande y un pezón del mismo color y grande como un hueso de cereza.

Ella se desnudó por completo quitándose la diminuta prenda que le quedaba en forma de tanga y se sentó en la cama. Con el dedo índice de su mano derecha le hizo un gesto para que se acercara. Él lo hizo besándole tras la oreja primero, sus labios bajaron lentamente por su cuello mientras sus manos jugaban en los pezones y aureolas de ella. Alba mientras tanto masturbaba con sus manos el pene de él  entre gemido y gemido pudo decir: «Penétrame, quiero sentirte dentro ya». Alba se echó en la cama, Mario se echó sobre ella, acercó su sexo al de ella y justo cuando estaba a punto de penetrarla el timbre sonó.

Mario se vistió para ir a recibir la pizza, la pagó y volvió corriendo a su cuarto, cuando llegó allí Alba estaba completamente vestida y sentada en su silla hojeando un cómic clásico de «Los Cuatro Fantásticos» en blanco y negro y en inglés. «Todo ha sido fruto de mi imaginación» pensó y esbozando una sonrisa dijo «¡A comer! Ha llegado la pizza». «Excelente, me muero de hambre» dijo ella y ambos empezaron a comer en silencio pero antes de que pudiera darle el segundo bocado a la primera porción de pizza ella dijo: «No te preocupes, después de comer lo retomamos desde donde lo dejamos antes». Mario sonrió. ¿Se refería al estudio o al sexo?

Por hoy es todo, espero volver pronto con más noticias, relatos o lo que sea, hasta que eso ocurra, nos vemos en "Mi Rincón de Escribir". Nos leemos.

sábado, 22 de julio de 2017

Nueva alegría, finalista en un nuevo concurso

Buenas noches desde el Rincón en el que escribo.

Quería aprovechar la entrada de hoy para varias cosas, una de ellas, y como reza el título de la entrada quería compartir la nueva alegría al haber sido elegido finalista en un nuevo concurso literario, en este caso era la segunda edición del concurso "Ellas" de diversidad literaria. Aquí comparto la portada:


En breve compartiré por aquí el microrrelato con el que participé. De momento no sé como irá el tema de disponibilidad supongo que se puede conseguir algún ejemplar a través de la web de "Diversidad literaria". Yo he pedido algún ejemplar por si acaso, pero de momento estoy a la espera.

Otro de las cosas que quería comentar era pediros que visitéis mi página web, dejo por aquí el enlace por si alguien le interesa, es este: 

https://aleajactaest69.wixsite.com/samuel-ramos

Por hoy que es todo, espero lo hayáis disfrutado y tendréis más noticias mías y pronto. Nos vemos en "Mi Rincón de Escribie". Nos leemos.

jueves, 13 de julio de 2017

Relato inédito.

Buenas noches desde el Rincón en el que escribo.

La entrada de hoy no será muy extensa, he querido aprovechar para compartir con todos vosotros un relato inédito hasta ahora. Tal vez algún día vea la luz pero de momento sólo lo hará en este blog y sois los primeros en disfrutarlos. Espero que lo disfrutéis, y si os gusta este o cualquier otro de los que he compartido, hacédmelo saber por aquí o por cualquiera de mis redes sociales. El relato se titula "SIEMPRE PREGUNTA POR TI EN LA CAFETERÍA", lo escribí originalmente en catalán para un concurso literario del instituto, hace bastantes años. Aquí lo presento en castellano, espero os guste.

Todo empezó ahora hace diez años. Yo iba en un vagón de un Talgo. Volvía de un viaje de placer y tenía que incorporarme al trabajo, de cajero en un banco, ese mismo día. Llevaba muchas horas dentro de aquel tren y quería tomar alguna cosa, así que fui a la cafetería del tren y pedí una Coca-Cola bien fría. Fue entonces cuando la vi. Estaba sentada en una silla y hablaba con alguien. Era morena y tenía el cabello a media melena y rizado. Sus ojos eran marrones y tenía un físico extraordinario. Era preciosa.
Cuando la persona que estaba a su lado acabó de hablar con ella me acerqué y le pregunté si podía sentarme junto a ella y me dijo que sí. Empezamos a hablar y descubrí que los dos éramos del mismo pueblo. Le quise pagar una copa pero me dijo que ya tenía lo que quería tomar y le di la dirección de «La Tasca de Paco» que era el bar al que iba todas las tardes a tomarme un café. Le dije que podía pasar por allí cuando quisiera y que hablaríamos y la invitaría a lo que quisiera. Ella me dijo que sí y se fue. No tenía mucha estatura pero sus piernas eran largas, podía medir algo más de metro y medio. Volví a mi butaca y me acabé la lata de la bebida.
Una vez el tren se detuvo en la estación de Sants cogí mi maleta y bajé. Busqué con la mirada a aquella maravilla que había visto en la cafetería, pero no la encontré. Salí de la estación y llamé un taxi. Me llevó a casa e inmediatamente salí para ir al trabajo. Y al salir de este fui a «La Tasca de Paco» y nada más entrar Paco me dice: «Hace un momento ha salido una preciosidad que preguntaba por ti. Te ha estado esperando diez minutos y como no llegabas se ha ido. Te has tenido que cruzar con ella». Aquellas palabras me pusieron nervioso. Pedí alguna cosa para beber, no recuerdo qué. Me lo tomé deprisa, pagué y salí de prisa y corriendo para ver si encontraba a aquella chica. No tuve suerte. Volví a casa y me puse a escribir una poesía  para intentar plasmar sobre el papel los sentimientos que tenía en mi corazón. Escribí durante toda la noche e hice un total de cinco poemas. A la mañana siguiente fui pronto a trabajar con un único pensamiento en la cabeza, aquella muchacha.
No estuve muy acertado durante toda aquella semana y todas las noches me sentaba ante mi escritorio y creaba un montón de poemas a ver cuál más bonito, cuál con más sentimiento. Así día tras día, parecía que el destino quería que nunca más en la vida pudiera cruzarme con aquella mujer que me tenía el corazón robado.
Pero un buen día el azar cambió y cuando llegué al bar como cada tarde Paco me dio una nota manuscrita que había dejado aquella mujer. La nota era corta pero muy clara y para mí fue preciosa. Tenía sólo cinco letras pero para mí fue todo un universo lleno de posibilidades. Salí con mucha prisa y cuando pasé por delante de una floristería compré un ramo de rosas que me costó diez mil pesetas, pero eso importaba poco cuando el amor está en juego. El motivo de la prisa era que detrás de su nota ponía la dirección de aquella chica.
Llegué a la dirección y subí los tres pisos por las escaleras. Cuando estaba delante de su puerta dudé durante unos segundos, pero finalmente toqué a la puerta. No usé el timbre ya que estaba tan nervioso que no lo encontré. Me abrió la puerta vestida con un sexy modelito rojo pasión y me dijo con una sonrisa en los labios: «Te esperaba, sabía que vendrías». Después le di el ramo de rosas y ella sonrió, le había gustado, es más, yo diría que incluso la sorprendió. No se lo esperaba y la sorprendió. Puso el ramo en agua y después me dijo  que la rosa era su flor favorita. Me hizo pasar y me presentó a su madre. Era una simpática abuela que estaba sentada en una silla de ruedas y bordaba un pañuelo blanco de seda. La mujer levantó la cabeza, me saludó y volvió a lo que hacía.
Una vez hechas las presentaciones continuamos y me enseñó su casa. Después fuimos a la cocina y me cenamos una pizza que ella había hecho, por cierto, estaba buenísima. Al acabar de comer fuimos a su habitación y puso una cassette de Strauss dentro del radiocassette y me pidió que bailase un vals con ella. Estuvimos bailando un buen rato hasta que aquella cassette se acabó. Entonces ella la cambió y puso una de Vangelis, creo que una cuyo título es «Spiral». Cuando empezó a sonar aquella maravilla musical ella se acercó a mí y me dio un beso. Nunca me olvidaré ya que para mí, aunque parezca mentira, fue el primer beso de amor que di y que me dieron. Empezamos a acariciarnos y después ella empezó a desnudarme. Se desnudó a continuación y empezamos a hacer el amor por primera vez. Eso fue hace ahora diez años.
Desde aquel día ella siempre me dejaba una nota en el bar y yo siempre le regalaba alguna cosa. Siempre, día tras día hasta hoy, hijo. Así fue como conocí a tu madre y asé es como aún continuo enamorado de ella y supongo que ella de mí. También fue así como naciste.
Papá, ¿te puedo hacer una pregunta?
Claro que sí hijo, todas las que quieras.
¿Qué ponía en aquella nota que te dejó la mamá  y que has dicho que tenía cinco letras?
Ponía la palabra más maravillosa del mundo «TE AMO»
¿Puedo hacerte otra pregunta?
Sí.
¿Qué has hecho con aquellos poemas que escribiste durante todo ese tiempo?
Los llevé a un editor y quiso que hiciese un libro con ellos. El libro se titula «Siempre pregunta por ti en la cafetería» y fue el primero de los muchos que he escrito desde entonces.
¿Y pusiste todos tus poemas?
No hijo, no. Los puse todos menos uno, el que más me gusta. Este se lo regalé a tu madre el día de nuestra boda. Fue mi regalo de bodas.
Papá, ¿puedo hacerte la última pregunta?
¡Claro qué sí hijo!
¿Qué es hacer el amor?

Es todo por hoy, nos vemos en "Mi Rincón de Escribir". Nos leemos.

sábado, 8 de julio de 2017

Relato y poesía.

Buenas noches desde el rincón en el que escribo.

Tengo varios pendientes con vosotros desde las últimas entradas. Los relatos finalistas de los concursos, una poesía del recital, etc. Hoy voy a aprovechar la entrada para algunos de esos pendientes. Voy a compartir uno de los relatos finalistas y una poesía. El relato, concretamente es el que resultó finalista del II concurso Literario de relatos eróticos Labios de Neón de la editorial Ojos Verdes Ediciones. El relato lleva por título "EL ÚLTIMO SUSPIRO" y dice así:

Muestras lenguas se mezclaban en el apasionado beso mientras mis manos jugaban con sus turgentes pechos. Notaba el contraste del frío del piercing que tenía en el pezón derecho con el calor que emanaba su cuerpo. Los movimientos de sus caderas eran  arrítmicos pero constantes, cada vez más rápidos. Separamos nuestros labios un segundo, lo justo para que pudiera soltar un gemido, sabía que eso me excitaba. Llevé mi lengua a su erecto pezón y jugué con ella dibujando círculos sobre este y la aureola. Ella colocó mis manos en sus nalgas sin dejar de moverse. Mi pulso se aceleraba, ella mordía su labio inferior mientras sus manos se cerraban contra el hierro del cabecero de la cama asiéndose con fuerza, haciendo que la penetración fuera más intensa.

Arqueó su espalda y detuvo su movimiento un instante para luego retomarlo con mayor velocidad. Noté un dolor fuerte en el pecho pero no podía, no quería parar. Ella gimió, de una manera como nunca antes lo había hecho, en el momento que eyaculaba dentro de ella en el mismo momento que la vida se me iba. Resulta paradójico que con el último suspiro de mi vida la haya llenado de una nueva vida pues mi simiente traerá una nueva vida.

Ahora le toca el turno a la poesía, esta la leí desde el balcón del ayuntamiento y se titula: "VENENOSO AMOR" y aquí os la dejo:

Azules son tus ojos,
Azules como el ancho mar.
Y como volcanes rojos,
Me hieren nada más mirar.

Sé que tu corazón tiene dueño,
Que otro la llave ha encontrado.
Pero no cesará mi empeño,
Pues de ti me he enamorado.

Y no te equivoques, no quiero competir,
Ya que sé que nada puedo hacer.
Pero no me cansaré nunca de repetir,
Cuan miserable sin ti fue mi nacer.

Siempre creí que “fácil es vivir”,
Pero enamorarme solo me reportó dolor.
Ahora mismo solo quiero sobrevivir
Y combatir el veneno del amor.

Cupido no se apiadó de mí,
Y su flecha a traición me disparó.
Pero resulta que fue hacia a ti
Donde sus pasos me encaminó.

¡Qué injusto, cruel y doloroso
Cuando no es correspondido es el amor!
Pero yo continuo tembloroso
Por culpa de este venenoso amor.

Por el momento nada más, espero que os gusten, queda pendiente un relato que en breve os traeré por aquí. Hasta ese momento u otro en el que suba algo más, nos vemos en "Mi Rincón de Escribir" Nos leemos.